De ninguna manera me arrepiento de lo que he hecho en mi vida, ni de lo que me ha hecho sentir viva, ni de mi familia, ni las personas que he conocido, las que he querido, ni de los lugares donde han parado mis pies. Eso ya no existe, ni lo que fui, ni lo que hice, ni lo que fueron ni hicieron los demás. Si hay algo que he aprendido es que un día tras otro es nuestro mayor regalo, que no se trata de "reparar" lo que hiciste antes, sino de aprender a vivir con el recuerdo de ello y mirar las acciones que dan lugar a éste presente. Porque no se puede "eliminar", como haces con las fotos del teléfono, y está bien que sea así, porque cada lugar, cada beso, cada persona, cada paso, es un aprendizaje. Lo mejor de todo no es que sólo lo es, sino que es nuestro y nadie nos lo quita. No hay culpables, ni perdedores, sólo ganadores, porque hoy por hoy sonríes. Aunque creas no tener las razones, un...