Lo sabíamos desde un principio. Ambos sabemos que lo vimos venir cuando todo transcurrió tan rápido. No había culminado invierno y ya me había enredado tanto en tus sábanas, que no pude salir cuando me lo propuse, aún después de haber visto de cerca las señales.
Comienza primavera y ya cometimos otro error. Es como nuestro pasatiempo y nos encanta. Nos jodidamente encanta, porque siempre hemos preferido caer juntos, quedar como migas en el suelo, pero tomados de la mano al fin y al cabo.
''Me la pongo para sentirte cerca'', sí, tu ropa. Eso hago con tu ropa en mi armario. Pero ya no. No estás, no te siento. Quizás nunca lo sentí realmente. Lo más probable es que nunca lo estuvieras.
Ojalá pudiera olvidar lo tanto que te echo de menos hoy en día, pero fuimos tan fugaces, que el sentimiento no se pudo empezar a sentir sino hasta ahora. ¿Cuanto durará? Quizás sea tan fugaz como tú y yo, o tan permanente como el perfume que dejaste en tu ropa. No lo sé, pero aun veo tus brazos abiertos para mí. El problema es que no quiero llegar a ellos una vez más, aún cuando no hay obstáculos en el camino.
Y es que somos tan extraños; nos necesitamos, pero cuando nos tenemos, es como si sólo deberíamos apartarnos el uno del otro. Y cuando lo hacemos, es como si sólo necesitáramos golpear nuestras bocas, la una con la otra, y fundirnos en uno solo.
Es una mierda, pero es nuestra mierda, y la disfrutamos. Dios, eso es lo peor de todo: que la disfrutamos.
