No sé si es que me lo merecía. Ni siquiera conozco el por qué de tu traición o de tus mentiras y el de esos ''te amo'' en vano. Quizás sólo debí alejarme desde el primer momento en que vi la señal de alerta.
Aun no lo sé. Probablemente no lo sepa nunca, pero elegí no darle más vueltas a lo que ya no tiene remedio. Elegí no esperar por un perdón que nunca llegará, y mira, es que si llega... Ya no tendría valor.
Estoy segura que aún me quedan varias noches de no querer dormir, o de simplemente no poder, porque por más que quiera alejar de mi mente cualquier pensamiento referente a ti y a tus patrañas, simplemente no lo consigo... Pero eso es por ahora. Bien dicen que con el tiempo se va aprendiendo qué merece la importancia y qué no.
Porque,cariño, llega un momento en que te olvidas de esos besos dulces, rudos, algunos de ellos a la fuerza. También se te dificulta recordar lo bien que se sintió aquel abrazo fingido, que se sintió siempre tan sincero. Terminas por desechar las palabras bonitas que te creíste, mientras él te pedía perdón. Y quizás no olvidas su nombre, pero luego, no todos los días te encuentras pensando en él.
A veces llegan a pasar años sin que la última vez que lo miraste llegue a rondar tu cabeza, ya sabes; te olvidas de la ropa que traía, de por qué discutieron y hasta de su maldito perfume que siempre te traía de vuelta.
Porque, ¿sabes? sin darnos cuenta la vida nos da la oportunidad de seguir viviendo, y hablo de vivir realmente, no quedarse echada en una cama pensando en el engaño una y otra vez. No. No hablo de eso. Hablo de sentir, sonreír, aprender, tanto así que cuando ya no estás echándole más pestes a tu pasado, los ojos te vuelven a brillar con la misma intensidad en que lo hacían cuando lo mirabas a él, y ya no es por otra persona, sino por ti, porque te sientes bien, porque eres feliz, porque vives.
Pero no te apresures. Sanar la herida lleva tiempo, y ahora bien sabes comojode, pero el bendito tiempo es lo mejor que podemos tener.
Aun no lo sé. Probablemente no lo sepa nunca, pero elegí no darle más vueltas a lo que ya no tiene remedio. Elegí no esperar por un perdón que nunca llegará, y mira, es que si llega... Ya no tendría valor.
Estoy segura que aún me quedan varias noches de no querer dormir, o de simplemente no poder, porque por más que quiera alejar de mi mente cualquier pensamiento referente a ti y a tus patrañas, simplemente no lo consigo... Pero eso es por ahora. Bien dicen que con el tiempo se va aprendiendo qué merece la importancia y qué no.
Porque,
A veces llegan a pasar años sin que la última vez que lo miraste llegue a rondar tu cabeza, ya sabes; te olvidas de la ropa que traía, de por qué discutieron y hasta de su maldito perfume que siempre te traía de vuelta.
Porque, ¿sabes? sin darnos cuenta la vida nos da la oportunidad de seguir viviendo, y hablo de vivir realmente, no quedarse echada en una cama pensando en el engaño una y otra vez. No. No hablo de eso. Hablo de sentir, sonreír, aprender, tanto así que cuando ya no estás echándole más pestes a tu pasado, los ojos te vuelven a brillar con la misma intensidad en que lo hacían cuando lo mirabas a él, y ya no es por otra persona, sino por ti, porque te sientes bien, porque eres feliz, porque vives.
Pero no te apresures. Sanar la herida lleva tiempo, y ahora bien sabes como
