Hoy es un día más en que te dedico mis versos, versos que sólo llegaré a escribir para mí misma, porque sigo y seguiré callando cuánto te necesito. Bien, no sé si básicamente es necesitar, pero de alguna forma te extraño. Sí, aún después de todo.
Aún antes de dejarte ir, aun antes de que me dejaras ir, ya sabía que esto pasaría, ya sabía cuanto te echaría de menos, porque sin querer mis días llevaban tu nombre. Y sin querer, te volviste todo en mi mundo, tanto así que no me siento ni un cuarto completa sin ti.
Ya sé que todo sucede por alguna razón. Sé de sobra que el tiempo lo cura todo, pero hoy en día no puedo entender cómo si nos necesitamos tanto, ninguno de los dos dijo "quédate". Quizás ninguno de los dos quería ya quedarse.
Es por eso que la vida nos condena por no habernos buscado, por no haber querido seguir intentando, porque al final lo no dicho se disuelve en té, y luego ya no importa.
Lo único que queda de historia antes de cerrar el libro, es que ninguno de los dos dijo "quédate".
