Desempolvo mis noches solitarias con sólo una taza de café. Las había dejado bien guardadas en un cajón, que no abría desde que te conocí, porque no pensé que pudiera necesitarlas. Me equivoqué una vez más, porque hoy te has ido y vuelven a mí, como tú más nunca lo harás... Continúo ensimismada en el recuerdo del último encuentro, cuando aún devorabas mis labios con las ansias que contuvimos toda esa semana sin tenernos, fundidos el uno con el otro dominando la misma sinfonía que tú y yo conocemos tan bien. No debes conocer lo extraño que es imaginar una vida sin ti. Me he vuelto un poco incapaz de ver más allá del hoy desde que no estás, y eso es porque contigo comprendí que los planes pueden irse al fiasco tan rápido como la luz viaja. A veces continúo creyendo que aún sigues aquí conmigo o yo allá contigo, consumiendo el tiempo en risas y abrazos, pero también en peleas y fracasos. Porqu...