Continúo ensimismada en el recuerdo del último encuentro, cuando aún devorabas mis labios con las ansias que contuvimos toda esa semana sin tenernos, fundidos el uno con el otro dominando la misma sinfonía que tú y yo conocemos tan bien.
No debes conocer lo extraño que es imaginar una vida sin ti. Me he vuelto un poco incapaz de ver más allá del hoy desde que no estás, y eso es porque contigo comprendí que los planes pueden irse al fiasco tan rápido como la luz viaja.
A veces continúo creyendo que aún sigues aquí conmigo o yo allá contigo, consumiendo el tiempo en risas y abrazos, pero también en peleas y fracasos. Porque no hay nadie como tú y como yo que sepa equilibrar esos dos patrones, incluso simultáneamente.
Incomprensibles. Idas y venidas. Regresos y despedidas. Fiasco. Besos y consuelos.
¿Qué mejor manera de representarnos?
Ayer te fuiste y mis noches solitarias con sólo una taza de café vuelven a mí, como tú más nunca lo harás.