Dile a tu corazón que la amas, que debes hacerlo, porque ella te conviene y no yo.
Dile a tus manos que con tocar su piel basta, que hacerle el amor a ella es suficiente, que deberías conformarte, porque al fin y al cabo ella lo merece, merece tu amor y no yo.
Dile a tu cerebro que no piense en mí cuando la besas.
Dile a tus amigos que ella es la indicada, que con ella tus días son tranquilos, que ya aprendiste la lección.
Hazlo, hazlo cuantas veces sea necesario, pero nunca jamás te podrás engañar a ti mismo. No puedes convencerte de que sus noches a su lado son mejor que conmigo, porque tus risas a su lado son más cortas, porque sus abrazos no te dan esa sensación de hogar, porque su cuerpo no es el que ya conoces, aquel del que te sabes el lugar exacto de cada lunar. Porque su mirada no trae a tu cabeza esa sensación de "cuanto te quiero", ni su felicidad te hace feliz. Porque con ella no fue con quien por primera vez pronunciaste y sentiste un "te amo". Porque ella no es la dueña de todas tus primeras veces. Porque ella no conoce lo que pasa por tu mente con tan sólo mirarte. Porque por ella no regresarías en busca de un beso. Porque sí, ella te ama, no te hace daño y realmente te conviene y no yo, pero para tu desgracia, siempre amamos más lo que no nos corresponde.
