Sigo vagando por las ciudades buscando tu rostro, aún después de que creí haberte dejado atrás. Cuando pensé que no podías dolerme nunca más, te vi y todo se me derrumbó. Es como si todos los esfuerzos para alejarme de ti hubiesen sido en vano, como si no importara cuantas veces me repitiera que ahora todo estaba bien sin ti, porque al fin y al cabo siempre vas a tener ese efecto en mí. Sólo tú tienes la forma de hacerme trizas simplemente al cruzar miradas, sin necesidad de decir nada, porque tus ojos ya me lo dicen todo.
Siempre he dicho que el amor no es algo que sientes por esa persona y luego ya no lo sientes más. El verdadero amor perdura, aún con el paso del tiempo, de los años, de los cambios, de las circunstancias, porque cuando una persona te cala muy adentro, se queda, aunque ya no esté.
Hoy pienso que ojalá no fueras tú esa persona; la que me hizo sentir viva como nunca antes, el que me hizo tanto daño, que no importa cuanto tiempo pase, siempre de los siempre me va a doler de la misma forma. Ese chico del que no importa cuantas veces trate de alejarme, porque de alguna forma cada noche vuelvo a lo que fuimos, a tu recuerdo, porque eso y el dolor son lo único que me queda...
