Eso sí, nunca olvides lo que te magulló, lo que te hizo doler. No olvides nada, porque tanto por las buenas o por las malas, te hizo más fuerte y más importante: más inteligente.
Las experiencias son benditas, así que si en el ahora no es tu mejor momento, agradece todo y no preocupes, que en los desencuentros encuentras tu camino a ello, y es que sucede que a veces tomamos el incorrecto 😉
