Me desintoxiqué de ti, intoxicándome con alcohol y unos labios más rosados. Lo hice desde el momento en que me di cuenta que yo era la única de los dos que estaba perdiendo el tiempo rememorando recuerdos que jamás harán acto de presencia en el presente. He decidido no quedarme más en el ayer, en no desperdiciar mis energías en pensamientos que no me llevan a nada, ni a ti, aunque eso hubiese querido para aquel entonces. Te comento que ya no me desvelo pensando en si se supone que hice algo mal o si ahora eres feliz, si aún recordarás cómo te besé bajo la luz de la luna aquel mes de Diciembre. Es extraño, porque nunca pensé que lo lograría, pero hoy te sepulto de mi mente. Todo lo nuestro, que en realidad no es nuestro, ha muerto para mí y para mi consciencia.